miércoles, 16 de diciembre de 2015

ALL I WANT IS XMAS ARE BOOKS AND BOND GIRLS



Como uno nunca tiene tiempo para más, me centro en libros que hayan visto la luz en el último lustro y que he leído en los tres últimos años. Se aprecia que leo poca narrativa o que la poca buena que he leído fue antes de 2013. Hay autores de los que podría haber colocado varios libros, pero me he constreñido a uno solo por el qué dirán. No voy a explicar estas elecciones. Simplemente diré que creo que son buenos libros. Al fin y al cabo, las listas se dan para los que se la lían con papel de fumar. (Yo soy mucho de listas, a qué negarlo). Contabilizo los que he leído, contabilizo los que no, hago las pertinentes estadísticas y me doy cuenta de que me faltan docenas de más vidas para leer todo lo que me gustaría. Y sí, soy muy de Baricco. Eso me resta probablemente fiabilidad, pero estoy acostumbrado.

Soy de libros, sí, pero soy más de la Bellucci. Y con esa imagen que tengan una Feliz Navidad y próspera compra de libros.

[Si compran también el mío como que sería un puntito]






NARRATIVA:

CARRASCO, JESÚS. Intemperie (Seix Barral, 2013)

GARCÍA-VILLALBA, ALFONSO. Esquizorrealismo (Eda, 2014)

MARÍAS, JAVIER. Así empieza lo malo (Alfaguara, 2014)


MESA, SARA. Cuatro por cuatro (Anagrama, 2012)

MORENO,  JAVIER. Alma (Lengua de Trapo, 2011)

MOYANO, MANUEL. El imperio Yegorov (Anagrama, 2014)



NARRATIVA EXTRANJERA:

BARICCO, ALESSANDRO [Italia]. Mr. Gwyn (Anagrama, 2011, 2012)

MAE, VALTER HUGO [Portugal]. A máquina de fazer espanhóis (Alfaguara, 2014, 2010)


POESÍA:

ADÓN, PILAR. Mente animal (La bella Varsovia, 2014)

ALCARAZ, JOSÉ. Edición Anotada de la Tristeza (Pre-Textos, 2013)

BARRIO DONAIRE (DEL), MANUEL. ¿Por qué hay un plato que gira dentro del microondas? (Liliputienses, 2015 reedición revisada)

ESPEJO, JOSÉ DANIEL. Mal (Balduque, 2014)

FIDALGO LAREO, PABLO. O estado salvaxe. Espanha 1939 (Neutrinos, 2013)

FUENTES, FRANCISCO. rocky tokio gang bang (de la luna libros, 2014)

GARCÍA, JUAN DE DIOS. Ártico (Germanía, 2014)

GARCÍA CASADO, PABLO: Fuera de campo. Poesía reunida (Visor, 2013)

GIMFERRER, PERE. Rapsodia (Seix Barral, 2011)

PEÑA DACOSTA, VÍCTOR. La huida hacia delante (Isla de Siltolá, 2014)

REYES, MIRIAM. Haz lo que te digo (Bartleby, 2015)

ROMÁN, ELENA. Hay menú económico (La fragua de metáforas, 2015)

SÁNCHEZ ROSILLO, ELOY. Antes del Nombre (Tusquets, 2013)

SOTOMAYOR, MARÍA. La paciencia de los árboles (LeTour 1987, 2015)

 

POESÍA EXTRANJERA:


GAMBOA, JEYMER [Costa Rica]: Nuestra película de las vacaciones (Liliputienses, 2014)

GARIONE, FLAVIA [Argentina]. Mi mente es como un dj malo (Neutrinos, 2014)

GUICHARD, LUIS ARTURO [México]. Una fe provisional (Liliputienses, 2014, reedición revisada)

JUDICE, NUNO [Portugal]. O fruto da gramática (Don Quixote, 2014)

HENDERSON, DAIANA [Argentina]. Humedal (Liliputienses, 2014)

KASZTELAN, NURIT [Argentina]. Lógica de los accidentes (Liliputienses, 2014)

MOSCARDI, MATÍAS [Argentina]. El ansia (Neutrinos, 2012)


SANTIAGO, NILTON [Perú]. El equipaje del ángel (Visor, 2014)



martes, 1 de diciembre de 2015

MI FAN NÚMERO UNO


MI FAN NÚMERO UNO


Eres la primera en darle a “me encanta” cuando hablo de mis presentaciones, de mis lecturas, de mis recitales, de mis encuentros con poetas. Cuando poso con mis libros, me llamas guapo y sonríes en tus iconos. Te gusta todo lo que tiene que ver con mi literatura en el ámbito social. Enlazas cualquier referencia a mi obra que se me haya pasado por alto.

Así da gusto.

Pero no te has comprado aún, que se sepa hasta la fecha, ni uno solo de mis libros.

Eres mi Sofía Mazagatos.


No sé si he llegado hasta aquí para ser tu viejo verde, tu Mario Vargas Llosa.






viernes, 30 de octubre de 2015

POÉTICA DESCEREBRADA



POÉTICA DESCEREBRADA

Yo. Yo. Yo. Yo. Y después de mí, nadie.


¿Tú? ¿Qué serías tú sin mí, si lo mejor de ti soy yo?

miércoles, 21 de octubre de 2015

EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA.


EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LA POESÍA


Las cámaras llaman a una puerta y nos conducen por un pasillo al gran salón de la casa de la nueva stripper de moda para mostrarnos su coño recién intervenido. Un coño que es todo un lujo de detalles. Un coño precioso a estrenar. Como el de una niña pequeña, según ella misma dice. Nos cuenta que se pasa las tardes muertas – la stripper; no nos lo cuenta el coño que parece una entidad propia a estas alturas de tanto como nos lo han enseñado - mirándoselo ante un espejo, como quien se deleita y pierde la noción del tiempo ante un cuadro de Tiziano. 

La stripper no sabe contener algunas lágrimas de contento mientas la cirujano nos explica pormenorizadamente cómo ha reducido el tamaño de sus labios vaginales y un clítoris con demasiado capuchón. Nos ofrecen el antes y el después. La stripper asiente en silencio con la cabeza a todo lo que dice su mentora, orgullosa de sí misma, mientras sostiene el desecho de piel muerta en una aséptica bandeja, como metáfora del éxito y del trabajo bien hecho.

Quizás haya llegado el momento, no sé, es un decir, de escupir en la tumba de Voltaire, de destrozar el legado de Valéry, de regresar a la selva y maldecir a Keats mientras se salta de liana en liana.
Y que sea lo que Dios quiera.


[p.d. Por si gustan. O por si no me creen.






jueves, 1 de octubre de 2015

SOBRE LA POESÍA



SOBRE LA POESÍA. SOBRE LOS POETAS.



No hay mejor arma que la poesía.


No hay mejor arma contra la poesía que los poetas.


Y poco más voy a decir al respecto.






domingo, 9 de agosto de 2015

LA VIDA ES UNA CERVEZA CON AMIGOS




La vida es una cerveza con amigos una tarde de lluvia improvisada y sin prisas, una palabra de cuatro letras, un hueco en un autodefinido, una beca ERASMUS recibida y disfrutada a los 76 años, es un amanecer, un atardecer y poco más.

La vida es la mirada imparcial de 90 años de la bailarina cubana Alicia Alonso, es un breve encuentro en Murcia con Augusto Roa Bastos moviendo juntos una mesa, con Maya Plisetskaya, persiguiéndola por los callejones de la tercera planta de El Corte Inglés, entendiéndonos en una extraña combinación de francés e inglés; es una foto borrosa de mi grupo de octavo de EGB en Toledo con Marcelino Camacho y la voz de un - a día de hoy – militante socialista rogándonos que, por favor, no se la enseñáramos nunca a su madre, la mujer del notario del pueblo.

La vida es el espacio de tiempo que va de una aparición a otra en Telecinco de Belén Esteban; o los días que nos damos cuenta que hace mucho que no sabemos de Boris Izaguirre o Mercedes Milá y seguimos aquí y no ha pasado nada.
La vida es un café en Piazza Della Rotonda, en Roma, leyendo las inscripciones en mayúsculas del Panteón de Agripa detrás del Obelisco, intentando recordar que Tertium indica que el monumento fue mandado hacer durante su tercer consulado; es la risa de Katherine Hepburn a través de la gran pantalla y en versión original; es el instante preciso del cameo de Alfred Hitchcock y descubrirlo sin perder el ritmo y la intriga de sus películas.

La vida es Karolina Kurkova en todas sus vertientes, en todos sus vértices, declarando que el glamour es cosa de pijas, que hay que aprender para no perderse en sus excentricidades, y que hay que sobrevivirle porque hay que hacer la compra, cocinar y coger el metro; es tropezarse con una mirada perdida de Penélope Cruz en un concierto de Prince y ruborizarse como uno lo hace ante la Sibila de Delfos que capta toda nuestra atención en la Capilla Sixtina.



La vida es la sorpresa que nos proporciona cualquier regalo inesperado y la sensación que se nos queda en el alma de que ese momento no nos pertenece a nosotros, que se lo hemos robado a otro o se extravió de una escena de película en blanco y negro; es no hartarse de reencontrarnos en la placidez del sofá con el dinosaurio de Augusto Monterroso; es el olor a champú de la persona que una noche se ha quedado a dormir y que todavía no se ha marchado al despertarnos.

La vida es Allisson Le Borges embutida en unos leggings reforzados en caderas y buscarle entre los encajes, como si resolviéramos una sopa de letras, los parecidos razonables con su abuelo, Alain Delon; es Marylin Monroe reclamándonos su atención, pidiéndonos ayuda a través de la cámara de Cecil Beaton; es una lista de regalos navideños que, al menos, contenga una botella de Matarromera; es pensar que puedo reencontrarme con Susanne, después de casi cuatro años sin vernos, en los que ella ha sobrevivido a un cáncer y saber que voy a emocionarme en ese primer abrazo.

La vida a veces incluso es como leerle sánscrito a un burro o hacer helado de tocino, es ese día que llegas tan desencantado a casa que quieres tirarlo todo por la borda y comenzar de cero, aun sabiendo que después la almohada te dictará otros menesteres y te organizará el próximo día de manera similar al que acabas de dejar de lado.
Porque la vida a veces también es deleitarse en la más perezosa de las actitudes perezosas, o sentarse en la mesa de escritorio de tu abuelo en la que escribiste tus primeros versos y holgazanear, leyendo a los amigos o escaneando fotos ya ancianas, que te traen momentos y lugares que casi cuesta ubicar. La vida también es demorarse al fregar los platos, dejando que suenen los Pixies cada vez más alto, esperando que el otro lado de tu cama regrese del trabajo y encontrarte en su boca, preguntarle cómo ha ido todo, que será igual que siempre, abrazarla pese al calor, disfrutarla esas breves horas antes de que os rapte el sueño tumbados en el sofá.

La vida, en ocasiones, es amar, pero pareciendo que no haces nada, como si fuera una certeza cotidiana, afianzándote más en ella, recordando las palabras de Susanne desde Berlín, asegurándote que son tiempos extraños los de un cáncer y que cuando termine la lucha volverá a vivir. Más que antes, asegura.

jueves, 16 de julio de 2015

LOS 30 QUE ME SALVARON


30  LIBROS QUE ME SALVARON 
DE MORIR ASFIXIADO EN LA UNIVERSIDAD



Van en orden alfabético de las obras. He elegido una por autor, por no aglutinar. Estos libros me enseñaron mucho más que algunos de mis profesores, aunque, paradójicamente, me llegaron gracias a algunos de ellos. Otros, por amigos. Otros, trasteando por las bibliotecas.

¿Son los mejores 30 libros que he leído en mi vida? ¿Son a día de hoy mis favoritos de estos autores? ¡Por supuesto que no! Al menos, en su totalidad. Pero me forjaron, me guiaron. Y espero que os sirvan a vosotros también para algo, alguno de ellos, aunque solo sea para sonreír y decir: es verdad, lo que disfruté yo también con este en mis tiempos universitarios.

Postdata: Poeta en Nueva York ya lo había leído en los años del instituto. Pero no fue hasta este tiempo tan hermoso y complejo que me di cuenta de todo lo que había en su interior.




1.   Autorretratos, Eloy Sánchez Rosillo
2.   Cien años de soledad, Gabriel García Márquez
3.   De ratones y hombres, John Steinbeck
4.   Diario de una Enfermera, Isla Correyero
5.   Donde van a morir los elefantes, José Donoso
6.   Eneida, Virgilio
7.   Ensayo sobre la ceguera, José Saramago
8.   El informe de Brodie, Jorge Luis Borges
9.   El leve Pedro, Enrique Anderson Imbert
10. En la colonia penitenciaria y otros relatos, Franz Kafka
11. Esperando a Godot, Samuel Beckett
12. Hijos de la ira, Dámaso Alonso
13. Inventario, Mario Benedetti
14. La fea burguesía, Miguel Espinosa
15. La Oveja Negra y otras fábulas, Augusto Monterroso
16. La poesía ha caído en desgracia, Juan Carlos Mestre
17. La realidad y el deseo, Luis Cernuda
18. Las personas del verbo, Jaime Gil de Biedma
19. Lolita, Vladimir Nabokov
20. Madame Bovary, Gustave Flaubert
21. Memorial de Isla Negra, Pablo Neruda
22. Metamorfosis, Ovidio
23. Museo de Cera, José María Álvarez
24. Odas de Ricardo Reis, Fernando Pessoa
25. Odisea, Homero
26. Pedro Páramo, Juan Rulfo
27. Poesía completa, César Vallejo
28. Poeta en Nueva York, Federico Gª Lorca
29. Rayuela, Julio Cortázar
30. Un mundo para Julius, Alfredo Bryce Echenique




martes, 7 de julio de 2015

COMO SE REPITEN LOS TELEDIARIOS




Te damos, Señor, las gracias porque regrese el frío.

Te damos, Señor, las gracias por los telediarios blancos, inmaculados, preñados de gente feliz montando muñecos de nieve y de puertos con cadenas que aíslan pueblos abandonados sin colegio. Cuando España se viste de blanco, lo demás queda sepultado por la nieve, como si les hubiera sobrevenido un alud a los temas importantes.
Te damos las gracias también, Señor, por haber creado la Navidad, que da solidaridad para los sintecho al menos una vez al año y las vacaciones para que los funcionarios estén por unos días en paz con el mundo y tengan más fotos con las que apisonar nuestros documentos.

Te damos las gracias también, Señor, por habernos bendito con el gen de la intolerancia a las mascotas (sobre todo, a las de los demás).

Te damos, Señor, sobre todas las cosas, las gracias por haber creado la voz de Anthony Hegarty y las manos de Yann Tiersen, que nos resguardan de la esclavitud, haciendo de máquinas quitanieves contra la amargura de las rachas de viento a noventa kilómetros por hora y la inflación de las compras.

Como tazones de sopas calientes de verduras y picatotes, Hegarty y Tiersen.
Se repiten en mis memorias como la vida que florece en primavera y se agosta en la canícula, como la sutilidad del otoño anunciándonos el invierno, como la lluvia que se convierte en copos, como el discurso que se convierte en testamento.
Como se repiten los telediarios.
Como se repiten las tardes de domingo y castañas.
Como se repiten las caricias bajo la manta polar en el sofá azul, que espera la primavera.
Como se repite el invierno.

Te damos las gracias, Señor, porque sin ellos, el mundo se nos pararía en un tanto por ciento elevado de ocasiones, cada vez que miráramos por la ventana.




martes, 16 de junio de 2015

UNA DESPEDIDA QUE NO LO ES



En estos últimos diez años he aprendido a escribir muchas despedidas. Dicen quienes las leen que cada vez lo hago mejor, despedirme. Quizás sea porque la ciudad que actualmente resido es la octava localidad por la que paso y dejo unos años de mi vida, y he ido despidiéndome por el camino de mucha gente, de los que actualmente desconozco todo y sólo quedan de ellos vagos recuerdos, momentos especiales y se desdibujan sus caras, o se entremezclan y le pongo frases a unos que son de otros y hago travesuras con gentes que nunca fueron traviesos.

En ésta que hoy escribo, que es una despedida sin serlo, también hay música en mis auriculares, un grupo que me tiene fascinado últimamente de nombre excéntrico y poco ortodoxo, y que me reservo. Y hablo de perros, porque tengo de fondo el llanto de uno de ellos, el de mi vecina del bajobe, que piensa que el patio de luces es caninamente suyo. No es el mismo inquilino que educadamente deposita sus heces en la piscina de nuestra comunidad, lo que es de un mal gusto sorprendente incluso para un perro, sobre todo si tenemos en cuenta que nuestra piscina, como también les expliqué con anterioridad, está en la azotea del edificio y, por lo tanto, hay que ascender para la deposición, lo que es raro hasta para un cánido, no me digan. En mi personalísima investigación y particularísima deducción posterior llegué a la conclusión de que el cánido de muelle flojo había sido víctima de un ataque y temía por su vida. Conocedor el cánido de toda la filmografía de Wes Craven, optó por recorrer el mismo tránsito que sus musas. Como Sandra Cassell, Leslie Hoffman o Neve Campbell subió los peldaños que subían a la salvación de tres en tres y, en lo alto, viendo cómo la ciudad silente y dormida nada podía hacer por rescatarle de las fauces de la muerte, el pánico lo enroscó entres sus fauces cual mórbida anaconda, abriéndole los canales del esfínter como a los pasajeros de un aeropuerto en cuanto pisan tierra.

Las despedidas implican en el 99% de los casos un viaje. Puede ser éste físico, espacial o mental, pero siempre se hablará antes, durante y después del viaje que provocó la despedida. He aprendido con los años y el ostracismo extremeño que cada vez me resulta más difícil despedirme, y les prometo que estoy habituado a ello. 



Y he aprendido que se organizan timbas de póquer en los contenedores de basura, y que por eso pesan tanto a partir de la medianoche. Que la soledad es la mejor aliada de la locura y que no sólo somos como los cánidos que suben a las azoteas a defecar, sino que somos también licenciados Vidriera, cada vez más opacos. Que puedes llamar a las tantas a los telechinos para que te traigan tabaco y alcohol si dices la palabra clave del día. Que la palabra ya no es milagro, sino moneda de cambio de los mercaderes del primetime, que abren cajas de seguridad donde guardar las miserias humanas y sacarlas a la luz para subir las audiencias. Que, en contra de lo que toda una generación había creído, Matrix no estaba evolucionando y que daba igual qué pastilla eligiera Neo. Que en algunas geometrías suburbanas la música es un casus belli y sirve como excusa para lanzar piedras contra las fuerzas del orden para salir de la monotonía. Que el mundo que vemos en directo y el mundo en directo que nos ofrecen nunca es el mismo.
Y, sobre todo, he aprendido que las despedidas no han de hacerse bajo los efectos de la anestesia y que cargar con ellas cuesta demasiado, tanto como las maletas que adornan la escena y que representan símbolos de alguna pérdida siempre. Porque nunca sabes si le estás dando el último adiós a alguien amado, nunca sabes si no has dicho demasiadas pocas cosas. Nunca sabes nada. Sólo que particularmente ya he vivido muchas, y cada vez son más amargas.

Las despedidas son la certidumbre de lo ignoto.