viernes, 2 de enero de 2015

UNA LEY NATURAL





Dicen muchos poetas que ellos escriben porque necesitan leer aquellos versos que todavía nadie había escrito antes. Será por ello que se retuercen hasta el tuétano de la envidia cuando ven que otro poeta se le ha adelantado a la hora de escribirlo. Y, además, me atrevería a añadir que se reacciona peor cuanto más plausiblemente el otro poeta lo ha escrito.

Y, pellizcados por esa envidia en nuestras partes innobles, pensamos: “Bah, no era para tanto. Yo lo hubiera hecho así o asado…”. Y seguimos en la trinchera, pensando que el Universo aún necesita imperiosamente de nuestra precisa versión del asunto, del tema, de la idea, y que nadie la verá después de ello como la vieron nuestros ojos por primera vez.