viernes, 8 de mayo de 2015

EN TIERRAS DE PORTUGAL




En tierras de Portugal, atravesando la N18 camino de Castelo Branco para tomar el desvío hacia la A23 (ahora de pago; ahora los caminos son de pago, incluso los que usted dibujó) por la región alta de un Alentejo desconocido para casi todos, incluso para los que duermen en esa zona fronteriza extremeña que llaman La Raya (al fin y al cabo, una frontera es una raya bien dibujada en un mapa, pero también es una cicatriz que escuece diariamente, eso usted lo sabe bien), en este aniversario de la muerte (de los cientos que se le prodigarán si seguimos por este camino) de aquel no deseado, de aquél al que imagino que usted no habrá terminado de perdonar todavía; en este contexto tan de cuento de Rulfo o de película de Almodóvar, el azar ha querido que tomara un cedé sin nombres ni etiquetas que contenía  a Serrat cantando a dúo con aquel que solía residir en el número siete de la Calle Melancolía




Estaba el artefacto pasando frío, escondido en la guantera, y me ha conducido hasta usted. Observando esos nubarrones últimos de noviembre, amenazantes, y oliendo a chubasco, le he visto, don Antonio, agazapado, en Collioure, girando por enésima vez la cabeza, buscando España con el anhelo de un niño el día de Navidad. Y he esnifado como el más cruel de los pegamentos toda la tristeza que empañaba entonces sus ojos, que también ha cegado los míos. Y he de confesarle que, si bien un día de los de instituto y mochila cargada de libros detesté su monotonía tan lenta y tan soriana de la lluvia tras los cristales, ese momento tan íntimo, tan suyo habrá de acompañarme hasta el resto de mis días.

Y habrá de acompañarme, como usted bien dejó dicho, golpe a golpe, verso a verso, con este ruido de fondo sutil de la lluvia y el paso acelerado de los limpiaparabrisas que poco o nada entienden de poesía y, sin embargo, cuánta monotonía transportan en sus gomas. Y habrá de acompañarme como la sucia rabia que me retuerce por dentro contra los indignos que le dejaron así, tan maltrecho.



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