viernes, 24 de junio de 2016

VERSOS Y GALLOS. [PRIMERA ENTREGA: “LOS RESTOS DE LA BATALLA”]



VERSOS Y GALLOS.

[PRIMERA ENTREGA: “LOS RESTOS DE LA BATALLA”]


Este poema se publicó en su día – si la memoria no me falla – en una de las antologías poéticas del Aula de Poesía de la Universidad de Murcia. Previamente, habría estado incluido en el conjunto de poemas que entregué para vencer en el Creajoven, lo que me envalentonó en su día para pensar que era un poema decente y no un gallo. Sin embargo, con el paso del tiempo vi que le faltaba chicha por todos lados y dejó de convencerme su ñoñería, dejándolo aparcado en todos los sustratos de mis cajones.
No fue hasta mucho tiempo después que lo rescaté, gracias a la complicidad de la revista de Cabra “Saigón”, realizada por la Asociación Cultural “Naufragio”. La excusa fue un número dedicado al erotismo. Revisé el poema y lo dejé con un verso último que resumía mucho mejor cómo sentimos el amor en ocasiones. Digamos que mudar “mano” por “polla” le dio mucha mayor envergadura y volumen al poema.
A día de hoy, casi diecisiete años después de su primera redacción, lo considero un hermoso gallo, desechado de conformar algún día un libro.



LOS RESTOS DE LA BATALLA

El humo de tu cigarrillo,
                   Elevándose hacia el techo;
Las sábanas de elefantes azules,
                    Hechas un pañuelo;
Las últimas bragas que te regalé
                   Debajo de mis calzoncillos;
Algún resuello,
                   Que puede, fácilmente, confundirse con la felicidad;
Un condón,
                   Basura tirada por los suelos;
El despertador, avisándonos:
                   Sólo queda media hora
                   Para que otro sábado
Se pierda de nuevo el autobús
                   Que te arrastrará a la playa.

Mientras no sueltes mi mano creeré en el Mundo.

[Versión Revista Saigón: “Mientras no sueltes mi polla creeré en el Mundo” (Así es como se convierte hoy en día un poema ñoño en erótico-festivo. No vale la pena poner el grito en el cielo: hay otras estrategias similares que ganan premios de idéntica temática con argucias igual de risibles). Retoco algo para esta versión de hoy, pero mantengo la disposición original de los versos para echar más leña al fuego.]
Calidad del gallo: inimitable.


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