martes, 27 de febrero de 2018

SOMETHING OLD, SOMETHING NEW, SOMETHING BORROWED, SOMETHING BLUE



SOMETHING OLD, SOMETHING NEW, SOMETHING BORROWED, SOMETHING BLUE


Cuando publicas algo nuevo, almadecán, y lo publicitas en redes sociales y llega el de turno y te dice “¿Cómo puedo hacerme / lo consigo / me hago con él?” (menos de 45 segundos después de que lo hayas subido), no lo dudes: está pidiéndote que se lo regales. Pero no en mano. No precisa verte. Quiere que se lo mandes vía postal, para poder posturear el paquete cuando llega (si es que llega, que esa es otra). Y quiere que pagues los portes tú, faltaría más.
Y luego, pondrá la foto de un poema, lo mismo elegido al azar. Y dirá de tu maestría. Y te hará feliz, pues un poeta infeliz en redes sociales es algo digno de ver (no existen).

Si alguna vez te ha pasado, y lo has hecho a disgusto y te ha escamado que después no apareciera ni un miserable “gracias por tu confianza”, reclama tu parte y verás cómo, al tiempo, aparecerán en tu buzón los cuadernillos del siglo pasado en los que el poeta que te reclamó el esfuerzo habrá visto vertidos sus menciones especiales en el certamen de amas de casa de turno (sí, el mismo certamen que pone siempre en el currículo, ese que desapareció en el tiempo de las pesetas).
Hazte el remolón, deja pasar la oportunidad. Si lo quiere, lo encontrará. Hoy la venta online hace milagros. Retén tu ansiedad y no sufras. Si quiere, sabrá dar con él, al igual que busca en páginas chinas para comprar de segunda mano. Si no, cuando hayas liquidado existencias con la empresa y el libro sea un hermoso recuerdo, dáselo en mano.
Ya verás que no derrama ni una lágrima de emoción, después de tantos meses. Y así sabrás de la calidad de su ansia. Y de la suya propia.





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