miércoles, 21 de marzo de 2018

THE LAST WALTZ




A mí me dijeron los sabios que configuran las leyes independentistas del positivismo que 2018 iba a ser un año muy bueno. Pregunté que si era por la rima fácil, pero me dijeron que no. Que era algo de los chacras y el hinduismo.

El caso es que yo me lo creí, joder si me lo creí, que me animé y todo a preparar oposiciones. Pero no tardó la realidad en venir a poner las cosas en su sitio. El mismo día que me enteraba de la desastrosa noticia de que no habría más “Centrifugados” y llegaba a casa después de un fatigoso día de viajes y despedidas tristes, abrí mi correo y leí que esto se clausuraba también.

Joder con los chacras, me dije. Qué manera tienen de hacerse entender, me dije. 2018, tú sí que molas, me dije.

El caso es que podría decir aquí que es injusto, una putada y un montón de spam de ese que sale por las redes sociales en cuanto aparece una noticia triste y pensamos que nuestra opinión será el punto y final que redondee la función.

Pero no. A mí me parece bien.

Tanto Cumbreño como mi pequeña familia de la Galla son buenas personas que han intentado hacer algo por los demás, conectados a esa loca pasión por el mundo de la Palabra. Y que han hecho cosas preciosas que permanecerán en la retina y en la memoria de aquellos que las hemos disfrutado. Y punto. Al resto del mundo esto ni les va ni les viene. Y no merece la pena dejarse la salud y el sueño en cosas que al resto no le importa. Al menos, me parece que las buenas personas no tienen que pasar por ello.

Y ellos lo son.
Está bien así.

Ustedes dirán: no sé por qué dice Ángel esto, cuando Juan de Dios y él llevan tanto tiempo con una revista. ¿Acaso no son buenas personas? Y la respuesta es evidente: asumo que no lo somos.

Por último, y vaticinando que solo un 1% de los que hayan pinchado en este último cacareo habrán llegado hasta aquí, aprovecho este espacio y este marco incomparable para recordarles que acaba de salir a la venta mi último poemario, “Ventana de emergencias”, con la prestigiosa editorial Huerga & Fierro. Lo pongo aquí porque esto permanecerá en la red hasta vaya usted a saber cuándo.

[Ya dije que asumía que no era una buena persona, entendiendo “buena” como se entiende en este siglo XXI. Se os olvida que la Poesía también es eso: comprar cosas. A lo mejor por eso, también, las buenas personas se ven obligadas a cerrar sus hermosos chiringuitos. Aunque pensáis que sí, los “likes” no son “bitcoins”].























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